2 mar. 2011

Crear un juego... Criar a un hijo

La labor de crear un juego de rol es algo titánico. Infravalorada e injusta, porque se tiende a pensar que es una labor creativa "sencilla" en comparación con crear un videojuego o una película. También,  el hecho de que se promueva el rol gratuito llega a infravalorar aun más esta labor precisamente por los buenos productos que salen a cero euros y que hacen pensar a muchos que no debe ser tan chungo crear algo para ponerlo gratis en la red. Y por último están las odiosas comparaciones en las que se pretende equiparar el rol producido con muchos medios y pasta, al rol producido por unas pocas e incluso una sola persona. La verdad es que crear un juego de rol puede ser algo tremendamente desmoralizante y nunca se habla de ello: Siempre se saca la cara amable, la cara de la ilusión.

Crear un juego de rol es en cierto modo, como criar un hijo. Estás muy ilusionado porque es tu descendencia, el ojito derecho de papá o mamá, y quieres que tenga lo mejor, que el día de mañana sea una persona provechosa aceptada en la sociedad y por que no, que llegue muy alto. Pretendes educarlo para que lo consiga, pero cuando te pones a ello no siempre sabes como hacerlo. Tienes muchas buenas ideas y muchos buenos propósitos para tu hijo, pero no tienes medios para conseguirlos. Así que tienes que lidiar como puedes con lo que tienes, confiando un poquito en la suerte, pero sabes que va a ser difícil y no las tienes todas contigo de que cuando crezca vaya a parecerse a lo que querías que fuese.

A veces en la casa hay otros niños: Lo llevas a una guardería donde va a convivir con otros niños en pleno desarrollo, allí te van a ayudar a cuidarlo en lo que tú no puedas, como por ejemplo cuando trabajas. Y cuando vuelves a casa tu hijo te cuenta que los otros niños no le ajuntan o que se meten con él, o que se aburre como una ostra o lo pasa mal por ello. Entonces hablas con los cuidadores y te dicen que van a arreglar el asunto, que no te preocupes que todo va a ir bien... Pero luego a la hora de la verdad tu hijo no se desarrolla igual que los demás porque va un poco "por libre".

Cuando es capaz de hablar, le toca ir a la escuela a aprender. Empezamos con aprender a leer y escribir, a contar, a hacer sumas y restas. Puede ocurrir que tu hijo no saque precisamente sobresalientes, así que te esfuerzas por ayudarle. Intentas enseñarle de una forma u otra y los maestros hacen lo mismo. Él quiere aprender, quiere progresar, pero no consigue hacer las cosas bien. Se frustra, y sus padres tratan de animarlo, pero con el paso del tiempo se resignan porque no hay forma de conseguir que mejore.

Después de la escuela y los estudios superiores, llega el momento de ganarse la paga. Tu hijo ha sido un estudiante regular, ha salido adelante y estás orgulloso de él. Pero cuando es mayor y sale a buscar trabajo, ya tienes bien claro que las cosas no van a ser como pensabas. Encontrará sitio para desempeñar su función en alguna parte, pero no en tantos y tan buenos sitios como quisieses.

Un juego de rol parte de una idea que debes ir desarrollando: Empiezas por los conceptos básicos, luego lo desarrollas, lo pruebas y finalmente lo juegas. Al principio estás cargado de ilusión, pero luego te enfrentas a la dura realidad: No es tan fácil como creías, necesitas algo más que ilusión para crear un buen juego. Y te puedes encontrar con medios limitados para hacerlo, empezando porque tengas que hacer el juego tú solo. Además, no basta con tener respaldo para hacerlo. El apoyo moral no soluciona los problemas que se plantean cuando estás creando un juego.

Es un proyecto de ingeniería: Tiene una fase de planificación, una fase de desarrollo, creación del prototipo y pruebas, elaboración del modelo final, más pruebas, y finalmente documentación, publicación, distribución, venta y publicidad. El proyecto se lleva a cabo entre varias personas porque nadie es experto en todo. El apoyo moral viene de los resultados, si no hay resultados la cosa se desmorona y además es posible que te pongan de patitas en la calle.

5 comentarios:

  1. Tío, me ha encantado este artículo. Y vaya si es como un hijo.

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  2. La diferencia con respecto a un hijo es que, cuando estás hasta los cojones porque nada te sale como quieres y ya no sacas fuerzas de ninguna parte para seguir adelante, puedes dejarlo y ponerte con otra cosa...

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  3. La verdad es que plasmas muy bien muchas de las sensaciones que se experimentan.

    Aunque la verdad es que, a ti al menos, te ha salido un hijo bastante bien apañado. ;)

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  4. Otro al que le ha encantado tu artículo. Al final esto de escribir un juego de rol sólo lo entienden en su totalidad aquellos que lo han vivido (en cierta forma me alegra no tener que pasar por la parte de comercializar "mi juego" una vez lo termine).

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  5. Me has dejado flipando.

    La verdad es que no tengo experiencia para comparar, pero parece bastante acertado lo que comentas.

    La única diferencia que veo es que tienes que hacer muchos juegos fallidos antes de sacar un buen juego del que estar satisfecho. Y espero que con la educación de los niños no se use ese sistema de ensayo-error-desechar y volver a empezar.

    Una gran entrada.

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