21 ago. 2017

Y así fue... Campeones de Ulthar

Este pasado fin de semana tocaba jugar a rol. Y siendo cuatro amantes de los gatos los que estábamos sentados en la mesa, que mejor ocasión para jugar el módulo de Campeones de Ulthar de reciente publicación. Esta es la historia... Que no empieza con la partida sino con la preparación de la misma porque aunque está mal que yo lo diga, tuvo su miga.

Todo empezó unos días antes con un sueño de estos que te tienen todo el día de mal humor: Estoy a un paso de convertirme en el hermano caótico de Morfeo, de ascender al clero invisible como avatar de sueños que es mejor olvidar. Pero bueno, que me enrollo: Como decía, la pesadilla me llevó a acordarme de otra pesadilla, esta vez cinematográfica, llamada Tetsuo: El hombre de hierro. Gente rajándose las piernas para meterse varilla roscada del doce y acumulando chatarra totalmente anti-higiénica en sus cuerpos. Muy divertido. Luego todo esto se mezcló con mis notas personales para Walküre sobre la región en que se desarrolla el módulo (Nairobi, Kenya). Y no pude evitar darle un toque, no futurista pero si de pesadilla, como si todo fuese un mal sueño en el que estuviesen pasando cosas imposibles.

La verdad es que el módulo tal cual estaba, me pareció una puerta a la personalización, ya que si bien tal cual está es jugable, también deja hueco para retorcerlo a gusto. En su versión original me pareció un poco sosillo para las partidas que jugamos habitualmente en mi grupo, así que apreté un poco las tuercas. Y esto es lo que pasó...

----  Espoilers Ajed. Si vais a jugar la aventura no sigáis leyendo  ----

Ophir, su hermana Dinah y Seketh son los protagonistas de esta historia que empieza tal cual narra el módulo con la llegada de Sefu al Templo de Bubastis para pedir ayuda a los Campeones, porque están desapareciendo crías de gatos por todo Nairobi de forma sumamente extraña y que sobrepasa la capacidad de los gatos locales para enfrentarse al problema. Tras el informe, Akhila, la gata sabia del lugar, les encomienda a viajar a la ciudad para desentrañar el misterio.

Los protas van a hablar con Sefu para preguntarle por alguien que les informe de la situación a pie de ciudad, y éste les manda directamente a su hermano Orax, que ha organizado patrullas callejeras para vigilar las camadas y enfrentarse a los secuestradores. Después de esto, deben prepararse para partir de inmediato y cruzar el desierto a la luz de la luna, el cual está plagado de reptiles depredadores de los gatos a los que hay que evitar a toda costa. Lo consiguen sin demasiados problemas y llegan así al desfiladero portal, del cual les habían contado una historia sobre como cruzarlo para llegar a Nairobi que resulta ser falsa.

No tardan en descubrir por que: Al poco de poner sus pies sobre las rocas del lugar, un lince blanco les bloquea el paso y tras preguntar quien va y recibir titubeos y vaguedades por respuesta, se lanza a luchar contra Seketh con uñas y dientes. Tras intercambiar fluidos y rodar un par de veces por el suelo, el lince se retira elegantemente y les hace pasar. Los Campeones, un poco perdidos, preguntan que ha pasado. Es fácil: El lince de nombre Seraph, solo reconoce a un Campeón por su valentía y habilidad, y la mejor forma de demostrar ambas es luchar. Tras esto, Seraph les hace pasar por una puerta que lleva a un pasillo con otras puertas, cada una un enlace directo a otros planos y lugares. La ficción es necesaria para ocultar la verdadera naturaleza del desfiladero. Tras abrir una puerta que lleva directa a Nairobi les despide y cuando la puerta se cierra, ya no hay nada.

Orax resulta ser un tipo duro al que eso de Ulthar le parece una ñoñería, confiando más en resolver el problema a hostias que con rituales místicos. Parte de esta creencia es precisamente una gata negra del barrio que se hace llamar a sí misma Mística, y que está siempre hablando de profecías, del fin del mundo y cosas raras. A Orax se lo encuentran con dos colegas peleando contra un par de comadrejas: No porque se lleven mal, sino porque las comadrejas quieren parir sus crías en los sitios seguros que los gatos han creado. Al parecer, se sugirió una alianza pero las comadrejas la rechazaron.

Mientras todo esto sucede, alguien se cuela en el sitio y se lleva las crías delante de las narices de su madre, que las defiende a muerte, sin éxito por desgracia. Pero un rastro mágico maligno y unas extrañas huellas les llevan a un pequeño agujero en el suelo por el que parecen haberse llevado a los gatitos. Lo identifican como un túnel para ratas, y esto les hace enterarse de la existencia de la Pandilla, a quienes se van a hacer una visita.

Tras encontrarse con Ding medio-seso siendo atacada por ratas jóvenes de ojos rojizos e impregnadas de algo brillante, ésta acusa a Habib el brujo antes de morir. Mientras inspeccionan el vacío cuartel general de las ratas, descubren que alguien les vigila en la distancia. Al salir en su busca, hay una persecución que les lleva a despeñarse por una cloaca, siendo rescatados por los Santos Monjes Gatuinos de Mística, que era quien los estaba observando.

Aprovechando que iban a necesitar algo así como dos horas para limpiarse debidamente de su chapuzón en aguas residuales, mantienen una conversación con la gata negra, quien les habla de un montón de cosas y sueños, que conducen a la profecía de El Gran Destructor: Un ente sobrenatural que adoptará la forma elegida por los seres humanos para poner fin a la humanidad y con ella, a toda la gatomanidad.

Mística les deja a Eki, su aprendiz de monje más hábil, para que les conduzca de vuelta a la superficie y les deje en el camino más rápido hacia la casa de Habib. Eki resulta ser un filósofo lleno de proverbios y frases lapidarias carentes de sentido alguno, al menos para los Campeones de Ulthar. Pronto descubren que la biblioteca de la que extrae tan vastos conocimientos trascendentales es la parte trasera de un restaurante chino a donde van a parar todas las galletitas de la suerte caducadas.

La casa de Habib está a la vera de un desguace. Una montaña de chatarra se alza dentro de su patio, corroido por la oxidación y los ácidos del vertedero. Allí se esconde una gran rata de artificiales ojos rojos, recubierta de escamas metálicas como si su cuerpo se hubiese fusionado con la chatarra. Y tiene muy mala leche. La pelea es feroz: La rata tiene una fuerza y resistencia sobreratunas, y no conoce el miedo. Los campeones logran reducirla, pero casi no lo cuentan.

Una vez dentro, descubren a Habib y sus notas sobre la convocación del Rey de las Ratas, así como restos y huellas de rata que conducen a un agujero excavado en una letrina, el cual desciende más allá de las cloacas, en dirección al río Nairobi. Allí, cientos de ratas en distintos estados de fusión con la chatarra y basura a su alrededor, construyen a marchas forzadas una cueva artificial que conduce a una especie de templo, donde descubren al Rey y varias crías no solo de gato, sino también de los otros mamíferos afectados.

En su infinita bondad, los campeones deciden sacrificar las crías no gatunas para reducir el poder del rey y así salvar a los suyos. Por suerte para ellos, unas magistrales tiradas previas les habían permitido infiltrarse en el templo sin llamar la atención de otras ratas, por lo que pudieron pegarse de tú a tú con la abominación sin interferencias. La pelea fue demoledora para todos, pero al final consiguieron matar al Rey... y liberar a las ratas menos transformadas de su hechizo, muriendo el resto.

Por desgracia, al hacerlo también se interrumpieron las obras y los apuntalamientos de la caverna empezaron a fallar, viniéndose toda la estructura abajo. Los gatos tuvieron que escaparse por otro agujero y saltar al río Nairobi con las crías en la boca para salvar la vida.

En el epílogo, la historia concluye dándole un par de collejas a Orax por ser tan bruto y no confiar en los gatos sabios veteranos a su alrededor, así como con una oferta de paz con la Pandilla y una colaboración con las comadrejas para defender el territorio en caso de que vuelvan a pasar cosas raras.

Y eso fue todo. Un módulo sencillo y muy divertido, a medio camino entre una historia típica de La Llamada y un terror más visceral. Recomendable, especialmente si los jugadores son amantes de los gatos, porque se lo van a pasar muy bien.

1 comentario:

  1. El momento "galletita de la fortuna" fue muy bueno...
    - Podríamos descansar un poco e ir mañana...
    - El gato que espera a mañana, pierde las oportunidades de hoy en día.
    (Oye, este tío sabe de lo que habla).
    - Hay que encontrar la forma de introducirse en la madriguera de la Pandilla...
    - Toda el agua del mundo no puede hundir un barco, a no ser que se meta dentro.
    (Oye, ¿y eso a qué ha venido?)
    - Tendremos que ponernos duros para sacarles la información...
    - La amabilidad es la gentileza de los reyes, y el deber del gato amable.
    (Quiero del catnip que está tomando este gato)
    La verdad es que verle rebuscar en el contenedor del chino explicó TANTAS cosas...

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